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jueves, 20 de septiembre de 2012

EL ÁRBOL DE LAS MONEDAS


EL ÁRBOL DE LAS MONEDAS
Relato: Edilfonso Mena Morales
A  inicios de los años treinta del siglo pasado, cuando la hacienda Sipán era propiedad de don Pedro Antonio Delgado y se dedicaba al cultivo de arroz como principal actividad, también se producía carbón.  En cierta ocasión sus obreros se propusieron cortar uno de los más viejos algarrobos del bosque ubicado a un costado de la huaca grande en Huaca Rajada  y este les opuso tal resistencia que  no se dejaba derribar. Todo parecía  muy extraño, los hachazos rebotaban del tronco, se quebraban los mangos de las hachas, las gruesas ramas se mecían con tanta furia que los leñadores caían de lo alto del viejo algarrobo. Los leñadores habían perdido todas sus fuerzas. Tanta resistencia opuso  el  algarrobo, que los leñadores desistieron de este y se dirigieron a cortar otros dos algarrobos cercanos para producir su carga de carbón que el patrón les había ordenado.  Al enterarse el hacendado del caso, contrató a unos carboneros de Mórrope de apellido Farroñan; estos al escuchar la versión de los leñadores de Sipán  decidieron preparar el primer lote de carbón haciendo el horno al pie del viejo algarrobo, con el propósito de debilitarlo y derribarlo para el segundo lote. Cavaron un gran pozo y echaron gran cantidad de troncos secos, luego lo cubrieron y por un costado le prendieron fuego. Había pasado casi una hora en vanos intentos por prender la carga de leña, corría un fuerte viento que rápidamente apagaba el fuego, luego trajeron un poco de gasolina y echaron al horno. El fuego se inició y luego de algunas horas, la base del tronco ya se había debilitado y las ramas dejaban caer sus pálidas hojas. Uno de los leñadores se acercó al viejo algarrobo para darle el golpe de gracia y derribarlo con unos pocos hachazos, y en  ese preciso instante se produjo una extraña y gran explosión en la base del árbol que atemorizó al intrépido leñador y en ese mismo instante el viejo árbol cayó  abatido levantando entre sus raíces  dos grandes masas de plata fundida  en las que se podía notar todavía algunas retorcidas monedas con el escudo y la efigie de un rey español

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