Páginas vistas en total

viernes, 3 de julio de 2009

MITOS, CUENTOS Y LEYENDAS DE POMALCA

                                                           LOS PATITOS DE ORO

Por las tardes en la Huaca Collús, de entre los arbustos sale una pata silvestre con sus patitos a pasear. Los ojos de estas avecitas brillan de manera sobrenatural, al igual que las bellas plumas de la madre. Los pequeños son de bellas plumas doradas, muchas personas lo han visto, pero son tan escurridizos que cuando intentan cazarlos se esconden detrás de los arbustos. Cierto día un campesino que estaba trabajando en su chacra vio a un patito que graznaba asustado por que había quedado solo, pues se había alejado del resto de la camada; el campesino corrió y con la ayuda de su sombrero lo atrapó. Contento por haberlo conseguido se dispuso a tenerlo entre sus manos, con mucho cuidado continuó apretando el sombrero al suelo y con la otra mano metió rápidamente dentro de el, pero se dio un gran susto al sentir que lo que estaba dentro del sombrero era un objeto muy duro, aún no repuesto del susto levantó suavemente su sombrero dándose con un gran sorpresa, el patito era de oro macizo, muy contento, dejando su tarea corrió a su casa a enseñarle a su mujer, esta muy emocionada hizo correr la noticia entre sus vecinas de la afortunada cacería de su esposo y desde entonces muchas personas hasta ahora, salen en su busca para atraparlos.


                                                       LA CRUZ DE COLLÚS

Los nuevos pobladores que llegaron al gran Collús en la época de la colonia lo hicieron para sembrar caña de azúcar para los hacendados españoles, estos se habían apoderado de estas tierras e incluso de sus ocupantes, a quienes explotaban al hacerles trabajar cultivando la tierra y cuidando animales solo a cambio de comida y unas pocas monedas; pero estas nuevas familias tenían mucho miedo de vivir en la parte alta de la Huaca donde empezaron a construir sus viviendas, por que se les aparecía los gentiles en los caminos y hasta en sus casas, como si hubieran vuelto a recobrar sus vidas. Al parecer no querían que sobre sus templos y cementerios construyeran nuevas casas y por eso los trataban de asustar. El mayor temor de los nuevos habitantes era que los gentiles aparecieran cuando estuvieran acompañados de bebés y niños ya que tenían el espíritu débil y podían morir de susto. Por este motivo todos los nuevos pobladores se pusieron de acuerdo y decidieron colocar una cruz de palo en la parte alta de la Huaca, le hicieron ofrendas, prepararon chicha como los gentiles lo sabían hacer e hicieron una gran fiesta y desde ese día la Huaca se calmó y ahora a los gentiles se les ve pero de lejos.



                                            LA DONCELLA DE VENTARRÓN

Los primeros pobladores del actual Ventarrón cuentan que a las doce de la noche, de la Huaca del pueblo salía una hermosa doncella vestida con una larga túnica y adornada con alhajas de oro y plata danzando en medio de una dorada luz que hacía notar su cobriza piel y larga cabellera, esta bella mujer atraía la atención de cualquiera que lo observara, quedando pronto hipnotizada y en ese trance era llevado dentro de la Huaca donde quedaba atrapado; muchos ya habían desaparecido y los pobladores muy preocupados por estos extraños sucesos un día decidieron buscar a la bella doncella, esperaron una noche de luna llena y justo a las doce hizo su aparición. El valiente Juan se ofreció de voluntario para ser “el anzuelo” mientras los demás a prudente distancia lo seguirían, y así fue, Juan luego de caminar un buen momento acompañando a la bella doncella, ya en estado de trance había rodeando la Huaca, y estando a punto de desaparecer, el grupo de pobladores hicieron sonar sus machetes haciéndolo salir del estado de trance. Justo en aquel lugar encontraron  una entrada en donde cavaron un gran hoyo de donde sacaron muchos huesos y huacos, pero la doncella seguía apareciendo hasta que después de cierto tiempo dejaron de verla. Entre algunos pobladores se escuchó hablar que unos huaqueros venidos de Cayaltí habían saqueado varias tumbas, entre ellas habían encontrado un ajuar con muchas joyas de oro pertenecientes a una mujer.


                        LA DONCELLA DEL PUENTE DE LA HUACA DE LOS CHINOS

En el puente de ingreso a la Huaca de los chinos, a las doce de la noche aparece una hermosa mujer y luego se dirige a bañarse a la acequia para tentar a cualquier hombre que a esa hora pasa por el lugar. Los pocos que la han visto de cerca en noches de luna llena afirman que es de tez cobriza, de larga cabellera y una bella silueta. En cierta ocasión un joven que estaba de visita en este pueblo y sin conocer que se trataba de un fantasma fue impresionado por la bella mujer y acercándose le preguntó ¿Qué haces a esta hora de la noche y tan sola?, ella saliendo del agua le pidió ayuda para colocarse su adornada túnica con plumas de colores, y le contestó: voy camino a mi casa, mientras se colocaba un bello collar de chaquiras de turquesa, oro y lapislázuli. El joven muy amablemente le ofreció acompañarla y luego de caminar un largo trecho atravesando zapotes y vichayos llegaron a un bello palacio, ella tomándolo de la mano lo invitó a pasar, él sintió la mano fría de la joven que hizo estremecer su cuerpo y de un tirón se soltó y corrió sin mirar hacia atrás, llegó a la casa de su tío botando espuma por la boca , sus familiares le dieron de beber y luego le dieron un trago de yonque. Al día siguiente lo llevaron a un brujo para sacarle el susto, el joven los guió hacia el lugar de residencia de la joven encontrando solo un muro viejo de adobes y una gran caña plantada que sobresalía del suelo.


                                                      LA FORTUNA DE LOS PIEDRA

Los últimos hacendados De La Piedra, dueños de la hacienda Pomalca, fueron una de las familias más adineradas del país y considerados como los “Varones del azúcar”.Según sus trabajadores, estos habían establecido un pacto con el diablo para lograr toda su riqueza, el pacto consistía en entregar el alma de un trabajador cada año o cuando ellos querían recibir más dinero y oro.
Todo el dinero ellos lo cambiaban en joyas de oro y lo llevaban a enterrar a la Huaca San Juan, sus trabajadores del campo lo habían visto cargando unos costales llenos a la parte alta de la Huaca y luego regresaban sin nada a su casa. Después de la muerte de los patrones y de la expulsión de sus herederos de la hacienda, muchas personas fueron en busca de su fortuna a la Huaca y hasta ahora no han podido encontrarlo, muchos de ellos desaparecieron en esta búsqueda. Dicen que hasta ahora al mediodía ven a don Augusto rondando estos lugares protegiendo su tesor.





                                 EL FERROCARRIL ENCANTADO DEL CERRO BORÓ

Una de las tantas líneas del ferrocarril de la hacienda Pomalca pasaba muy cerca al cerro Boró, famoso por su pacto que había hecho con los hacendados De la Piedra para entregar el alma de sus trabajadores a cambio de riqueza. Todos los años alguien moría en algún accidente ya sea en la fábrica o en el ferrocarril y esta alma era entregada en el cerro Boró al diablo.
Habían pasado ya muchos años y el diablo no había cobrado sus víctimas por que los trabajadores conscientes del pacto habían tomado sus precauciones y habían llevado al cura para bendecir la fábrica con agua bendita, pero habían olvidado de bendecir al ferrocarril, entonces el diablo molesto por no cobrar almas enfureció y desde el cerro decidió actuar.
Cierto día a los obreros que les tocaba ir a trabajar a la zona del cerro Boró en el ferrocarril, tuvieron un mal presentimiento y sabían que algo malo estaba por ocurrir, sin embargo después de tomar su te y recibir sus panes y al escuchar su último pitido del ferrocarril de las cinco de la madrugada, todos subieron a los coches; todo parecía normal hasta cuando se acercaron al cerro Boró, repentinamente una neblina cubrió la máquina desapareciéndola misteriosamente, solo se escuchaban desgarradores gritos de sus tripulantes que desesperadamente hacían sonar sus machetes de acero para ahuyentar los malos espíritus y salir de la maldición, pero todo fue en vano, el diablo se había tragado a toda la tripulación con el ferrocarril. Dos obreros testigos de este hecho corrieron al lugar a ayudar pero solo encontraron rocas tiradas encima de los rieles.

                                                             EL GRAN PACTO

En tiempos de la hacienda, los trabajadores de Pomalca se sentían bien por que tenían su ficha de carne y pescado todos los días, así como el bono de alimentos y su pago todas las semanas, pero lo malo era que pasaban muchos accidentes en la fábrica y en el ferrocarril en donde los obreros perdían brazos, piernas y causaba horribles muertes. Algunos se molían junto a las cañas y se mezclaban con el azúcar. Todos estos accidentes no eran por casualidad o descuido de los obreros, sino por el pacto que los hacendados habían hecho con el diablo para entregar el alma de un trabajador cada vez que el diablo lo pedía. A cambio de estas pobres almas entregadas, los hacendados aseguraban mucha riqueza.
Los días martes y viernes el patrón era visto dirigiéndose al cerro Boró y lo veían regresar al día siguiente amarrado su cabeza con una pañoleta. Con los ojos rojos y un aspecto muy agotado lo recibía su chofer  que siempre lo había llevado hasta el cerro. Cierto día se llenó de valor, tomó un trago de yonque y decidió seguirlo escondiéndose tras unas plantas de vichayo, lo siguió a una prudente distancia y de repente aparecieron unos feroces perros negros que le impidieron continuar. El chofer empezó a rezar de miedo y los perros desaparecieron y entonces continuó tras su patrón encontrándolo en medio de un remolino en el suelo junto a una bestia negra en forma de pavo que lo sacudía, lleno de susto por un momento se quedó inmóvil, pero otro trago de yonque lo armó de valor y se abalanzó contra la bestia en defensa de su patrón, pero la bestia mostrando su terrible rostro al chofer, hizo que huyera del lugar hasta donde había dejado el auto. Muy asustado regresó a la hacienda y temeroso al día siguiente regresó a recoger a su patrón, porque así acostumbraba hacerlo, encontrándolo como de costumbre con un pesado saco que le ayudó a subir al carro, pero esta vez puso mucha atención al contenido de la carga, discretamente abrió un costado del saco y pudo ver como brillaba en el interior el oro que su patrón traía después del encuentro con el diablo. Así Pomalca progresó y fue una de las más grandes haciendas azucareras del Perú.



                                                        EL PACTO Y LA FÁBRICA

Hubo un tiempo en que los dueños de la hacienda Pomalca pasaron una gran crisis económica, su fortuna iba decayendo y don Augusto de la Piedra hizo un pacto para hacer grande su hacienda. A cambio del alma de un trabajador cada cierto tiempo, él podía recuperar la grandeza de su hacienda.
Enterados de este pacto los obreros de la fábrica empezaron a temer por sus vidas y tomaban sus precauciones, empezaron a usar amuletos de acero para ahuyentar el mal, pero contra el pacto, no pudieron; llegó el día que ocurrió una gran explosión en la fábrica que provocó la muerte de un obrero. Por la noche algunos pobladores vieron como don Augusto llevaba en sus brazos al trabajador muerto hacia su auto, luego se dirigió hacia el cerro Boró y cruzando en un bote la laguna entregó al cerro a la víctima, al regresar cargaba un saco lleno de monedas de oro.
Por este pacto realizado con el diablo es que aún ven el alma en las noches por los calderos de la fábrica. Este pacto aún sigue vigente, pues cada cierto tiempo ocurre un “accidente” en la fábrica.




                                                     LA FÁBRICA ENCANTADA

Año 1955, 6 de la tarde de un día viernes de verano, un grupo de trabajadores de la hacienda son llevados en el ferrocarril “La Mama Diabla” a cumplir su tarea nocturna de recojo de caña a la zona de Boró. Dos cuarteles de caña se habían quemado y la tarea resultó corta para los 70 obreros, ya próximas a terminar su tarea en horas de la madrugada, siete de ellos se sentaron a tomar su café junto a la máquina cargadora de caña y sentados frente al cerro, todos al mismo tiempo empezaron a ver al frente de ellos la fábrica y un ferrocarril entrando con caña y otro saliendo con azúcar. Esta visión duró pocos segundos, asustados todos se miraron entre ellos sin decir una sola palabra dudando de lo que habían visto, pero después de confirmar la misteriosa visión se pararon, dieron unas pasos al costado, le dieron la espalda, rezaron un padre nuestro y un Ave María y temerosos volvieron la mirada al cerro, pero esta vez ya no había fábrica, ni ferrocarril, estaba el cerro solo y ya amanecía, entonces dijeron: nosotros ahora podemos confirmar lo que todo Pomalca comenta que los hacendados de la Piedra habían hecho un pacto con el diablo y este se había hecho en el cerro Boró. Ya amanecido el día, cuando retornaban en el ferrocarril vieron a su patrón que regresaba en su auto que salía en dirección del cerro y pudieron ver que traía unos sacos llenos, posiblemente de oro que el diablo le había entregado.


                                                          El SERRANO TU TE

A las cuatro y treinta de la madrugada el ferrocarril de Pomalca tocaba el silbato de “preventiva” y a las cinco de la mañana tocaba el de “ejecutiva”. El maquinista, al accionar el silbato del tren lo hacía de tal manera que parecía decir ¡Serrano tu te! ¡Serrano tu te! y así era interpretado por todos los obreros del campo, de corte y carguío de caña que en su  mayoría eran serranos. A esta hora todos estaban listos junto al tren para recibir su taza de te con yonque y sus dos panes que el patrón le ofrecía para luego como soldados y con su alforja al hombro y a la voz de mando del caporal todos subían a los vagones del ferrocarril. Este los conducía al campo para cumplir su tarea de corte que les tomaba desde las siete de la mañana hasta las cinco de la tarde. Este popular llamado del ferrocarril a los obreros se cumplía al pie de la letra hasta los años cincuenta del siglo pasado, tiempos en el que el patrón mejoró la ración a caldo de papas, pero el ferrocarril siguió llamando ¡Serrano tu te! ¡Serrano tu te!


                                       LEYENDA DEL TORO QUE HABLÓ EN LA PUNTA

Cuentan los antiguos habitantes del anexo La Punta que cuando eran niños, sus padres y abuelos los reunían por las noches para relatarles cuentos, historias y hazañas familiares las cuales les hacían sentir muy orgullosos. Tirados en unos petates fuera de su quincha y en la oscuridad de la noche que solo dejaba ver la infinidad de estrellas, atentos y en ocasiones inmóviles y acurrucados por terroríficos relatos, seguían muy atentos estas noches de cuentos, pero lo que más les impresionaba por la seriedad con la que relataban y poniendo a Dios por testigo era lo que le sucedió a un peón de la hacienda que obedeciendo la orden de su patrón fue a sacar la yunta para arar un campo que tenía urgencia de sembrar, este obediente hombre a pesar que era día domingo y tenía que ir a misa, se dirigió hasta los animales que estaban atados descansando bajo la sombra de un frondoso algarrobo, los soltó y empezó a jalarlos hasta el yugo y el pesado arado para dirigirse al terreno a trabajar, estos animales que siempre habían demostrado ser muy trabajadores, aquel día se resistían ir a trabajar, el peón molesto con los animales los empezó a golpear y sorprendentemente uno de los toros miró desafiante al peón y le habló ¡Hoy día no!, ¡Mañana si!. El peón sorprendido y asustado corrió al patrón a contarle lo sucedido, este arrepentido de la orden que había dado, ordenó que los llevara a descansar y desde ese día se prohibió que los animales trabajaran el día domingo.


                                                                  LA LLORONA

A media noche por las calles del antiguo Pomalca, los gritos desgarradores de una mujer en busca de sus hijos atemorizaban a sus pobladores ¡Donde están mis Hijos! ¡Donde están mis Hijos! Se escuchaba por las calles y nadie se atrevía a salir ni a mirar a través de sus ventanas. A pesar que entre sus vecinos esta mujer era muy conocida por la desgracia de haberle sido arrebatada sus hijos en las noches era un personaje muy tenebroso, enferma de tristeza no se le veía durante el día, pero en las noches salía como una sonámbula a buscar a sus hijos, de tanto penar murió y en el día de su velorio en plena compañía todos vieron salir del féretro su espíritu y después de su entierro su alma no descansa en paz, convirtiéndose en un fantasma, los que la han visto después de muerta dicen que es alta de larga cabellera con un manto negro y no toca el suelo al caminar.




                                        LA CARROZA DE LA MEDIA NOCHE

Eran los años cuarenta del siglo pasado, tiempos en que Pomalca aún no tenía alumbrado eléctrico y a partir de las nueve de la noche ya nadie transitaba por sus oscuras calles por temor a muchos fantasmas que pasaban asustando a la gente especialmente la carroza negra que aparecía a la media noche jalada por dos caballos y acompañada por doce hombres encapuchados y vestidos de negro, estos anunciaban la muerte de alguien y todos temían que pasara por sus calles, por que de seguro que algún vecino moría; muchos de los que vieron esta carroza cuentan que los acompañantes encapuchados que iban tras la carroza no caminaban, sino que suspendidos en el aire seguían la fantasmal carroza.

                                                  LA DAMA DE LA NOCHE

Las carreteras de la hacienda Pomalca eran muy temidas para transitar por las noches ya que se presentaban muchos fantasmas a los conductores de traylers de carga de caña, concientes de estos sucesos ya no paraban sus máquinas en cualquier lugar y ante la presencia de bultos negros que crecían en plena carretera para impedirles el paso los obligaba a rezar y acelerar sus máquinas; en cierta ocasión un nuevo e inocente chofer que no conocía de estos fantasmas se le atravesó en la carretera hacia El Combo en horas de medianoche una mujer que levantando la mano hizo parar el vehículo al chofer, este al verla desabrigada y en aquella noche tan fría le ofreció su casaca; en el corto tiempo de compañía ella le dio su dirección y le pidió que al día siguiente fuera a visitarla para devolverle su casaca; grande fue su sorpresa y susto del chofer al llegar el día siguiente a la casa de la dama que el recogió en la carretera al escuchar de la familia que la mujer a quien el buscaba había fallecido hace un año. El incrédulo chofer luego de pedir más informes acudió al cementerio para comprobar la versión de la familia, encontrando su casaca colgada en una cruz junto a la tumba de una dama con los nombres y fecha de entierro tal como su familia se la había contado.





                                                            EL JINETE SIN CABEZA

Cuenta la gente antigua de Pomalca que un mayordomo de la hacienda fue asesinado por un grupo de bandoleros por evitar un gran robo de varias yuntas de la hacienda. Tras una larga persecución entre los cuarteles de caña de un machetazo hicieron rodar su cabeza entre las patas de los caballos de los bandoleros que lo perseguían, todavía aún montado en su caballo pudo avanzar un cuartel mas, donde cayó al suelo, su fiel caballo paró la veloz carrera y retrocedió a ver a su amo mientras los bandoleros huían de la escena del crimen llevándose la cabeza para tirarlo en una acequia de cachaza. A los pocos días la pena mató al fiel caballo y su alma fue a buscar a su amo quién no pudo recuperar su cabeza y así se le ve hasta ahora recorriendo por las noches no se sabe si cuidando los cuarteles de caña o buscando su cabeza.
Los pobladores de La Unión y Samán ya están acostumbrados a escuchara los trotes del caballo cerca de sus casas los día jueves a las once y treinta de la noche, día y hora en que fue asesinado y que desde hace muchos años sus almas no descansan en paz, algunos curiosos al asomarse por su ventana han podido observar al jinete sin cabeza cabalgando en su fiel caballo.

                                                           CERRO “LAS DOS TETAS”

Era el mediodía y "yayito" pastaba sus ovejas cerca al cerro “Las dos tetas”, cansado de haber recorrido varios cuarteles de caña y agobiado por el fuerte sol, se sentó bajo la sombra de un frondoso algarrobo mientras sus ovejas pastaban cerca al cuidado de sus tres perros; el sueño lo venció por un momento pero este pronto fue interrumpido por las melodías de una banda de músicos que pasaba cerca, pero que el no pudo ver. Las bellas marchas que entonaba lo animaron a ver de cerca a los músicos y decidió seguirla confiando a sus perros la protección de su rebaño. Se dirigió hacia el cerro detrás de la banda que él no podía verla. Ya en la parte alta "yayito" se dio cuenta que no había banda de músicos, pero la música seguía y se alejaba cada vez mas, de pronto sintió un escalofrío que lo hizo reaccionar del encantamiento que estaba siendo sometido por el cerro y apresurado inició el regreso, ya en la parte baja junto a un cuartel de cañas se encontró con una señora que junto a su hijo recogían pasto para sus cuyes y al verlo pálido le preguntó ¿Qué haces solo a esta hora por acá?, este cerro es encantado. "yayito" le contó lo sucedido y la señora le dijo que tuviera más cuidado por que otra vez quizá ya no tendría la oportunidad de contarlo, por que ya el cerro se había llevado a muchas personas y que nunca habían regresado a sus casas.

4 comentarios:

  1. Muy interesantes estas historias,recuerdo cuando lei estas historias de terror sobre pomalca cuando era niño ya me sabia algunas de estas historias ...
    Buen blog sobre pomalca

    ResponderEliminar
  2. importante sobre todo para el trabajo de los chicos en el cole , gracias

    ResponderEliminar
  3. muy buena y yo que vivo en pomalca

    ResponderEliminar