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domingo, 11 de julio de 2010

EL PERRO FANTASMA DE VENTARRON


La noche del primero de mayo del año 1951. Óscar Míñope, joven residente en Ventarrón se alistaba para dirigirse a la fiesta de la Cruz de su natal Collús mientras su padre le recomendaba que no se hiciera tarde ya que el camino a medianoche era muy pesado, también le recordó que debería de llevar siempre en sus bolsillos unas monedas pues era muy bueno para ahuyentar a los malos espíritus. Ya en la fiesta, tan alegre y entretenido con chicas tan bonitas perdió la noción del tiempo que pasó tan rápido sin que el se diera cuenta, cuando preguntó por la hora ya eran mas de las doce de la noche así que tuvo que retirarse y dirigirse solo hacia Ventarrón; bajando ya de Collús y habiendo pasado por las últimas casas donde los perros aún ladraban y por las huacas de Zarpán hizo su ingreso a un largo camino aún mas oscuro que la noche por las sombras de frondosos algarrobos, entonces recordando lo recomendado por su padre empezó a hacer sonar sus monedas que llevaba en el bolsillo.
todo iba muy normal hasta que a medio camino le salió al encuentro un enorme perro que sin ladrar se le acercó, le mordió la pierna y luego rápidamente desapareció, muy adolorido y sintiendo la pierna humedecida por el sangrado apresuró y alargó sus pasos y al llegar a la tranca ubicada en el último tramo que daba frente a Ventarrón en medio de ella un hombre lo esperaba, el, temeroso por lo sucedido pensó regresar a Collus, pero se acordó del feroz perro, así que se llenó de valor y se dirigió a la tranca y por un costado sin decir nada ni mirar para atrás logró pasar, en ese preciso momento los animales del campo y de los corrales empezaron a gritar, zorros aullaban, las chilalas cantaban, y demás aves se asustaban, con los pasos mas largos y con la pierna aún adolorida alcanzó llegar a la puerta de su casa y con apresurados golpes empezó a llamar a su hermano.
Al reconocer la voz de Óscar apenas abrió la puerta para mirarlo, pero no le permitió ingresar por que el también había oído el susto de los animales, Óscar rápidamente le contó del perro y del fantasma de la tranca, lo que convenció mas al hermano de Óscar que dijo: La muerte te ha venido siguiendo, quédate afuera, por que si ingresas, la muerte también entrará a la casa y cerrando fuertemente la puerta con una tranca dejó a Óscar en la calle. El, sin alternativa se sentó a un costado de su puerta a ver su pierna herida pero al levantarse la manga del pantalón no encontró la herida ni el sangrado, estaba tan confuso, pero se alegró por ello, luego levantó la mirada hacia la tranca y ya no estaba el fantasma del hombre, los animales ya se habían tranquilizado y sentado allí amaneció.

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