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domingo, 18 de octubre de 2009

Cuentos y leyendas de Pomalca

CUENTOS Y LEYENDAS
LA ROCA GIGANTE DE LA CARRETERA POMALCA – VENTARRÓN
Santiago estaba de regreso de Ventarrón en su auto, hasta donde había hecho una carrera, era ya media noche y todo a su alrededor estaba muy oscuro, la luna no estaba y la penumbra del cerro Boro – Ventarrón hacia la noche aún mas tenebrosa, estando ya cerca a la curva para alejarse del cerro, Santiago escucho un gran ruido que provenía desde lo alto del cerro como si se estuvieran rodando las piedras y en pocos segundos una roca llegó hasta el centro de la carretera y se quedó delante de él impidiéndole el paso, asustado él, bajó la velocidad del auto y de pronto empezó a ver como esta roca iba aumentando de tamaño hasta llegar a una altura de unos 5 metros, su cabeza también le parecía crecer y sintió que sus pelos se le erizaron, reaccionando empezó a rezar, aceleró su auto y virando un poco hacia el cuartel de cañas esquivó a esta gran roca, sin mirar atrás condujo su auto hasta su casa donde tuvieron que darle agua de azar para recuperarlo del gran susto. Santiago fue unos de los tantos choferes de Pomalca que en este lugar han tenido estos terribles encuentros de medianoche. Este gran fantasma quizá sea una de los engendros del cerro Boró y el diablo ya que aquí se hicieron los compactos y muchos sucesos macabros desde la época de la hacienda.
LAS ALMAS QUE PENAN EN LA FÁBRICA
A la media noche por los calderos y por los baños de la fábrica se ha vuelto muy común entre los obreros observar las almas de los que accidentalmente han perdido la vida, el centenar de victimas que hasta la fecha ha cargado la fábrica desde que los hacendados Gutiérrez La Torre la construyeron por el año 1869, ha cargado de muchos misterios y temores justificados a los trabajadores que especialmente del turno nocturno tienen que estar solos por estos lugares, las visitas de los curas desde hace mucho años para pedir por el descanso eterno de esas almas hasta la fecha no ha podido librarlos del todo, o tal vez sean nuevas almas las que continúan rondando o quizá “trabajando” sin darse cuenta de lo que les sucedió pues la muerte violenta no les permitió ser consientes de lo que les sucedió. Nos cuentan un último caso sucedido a Juan, una noche mientras él pasaba por los calderos, encontró a un “pata” de espaldas a él, la curiosidad por saber de quien se trataba, por que no le era conocido lo animó a hablarle, y al no ser atendido se acercó mas y le dio una palmada en la espalda diciéndole: Y compadre que tal. El misterioso obrero entonces giró la cabeza hacia él y sin decirle nada le movió la cabeza en señal de sentirse mal, de su boca le chorreaba sangre que manchaba toda su camisa, Juan reconoció a su ex compañero de trabajo que hace poco tiempo murió accidentalmente y de la impresión cayó al piso, minutos mas tarde fue encontrado inconsciente por sus compañeros de trabajo quienes lo auxiliaron de este terrible encuentro.

UN CIMARRÓN LLAMADO BORÓ
Un negro y robusto descendiente africano llamado Boró había fugado de la esclavitud en tiempos de la hacienda hallá por los años 1850. Él se había ganado la mala fama por su atrevimiento de asaltar a todos los serranos que en caravanas de bestias de carga formadas con mulas, caballos y burros llegaban de la sierra con sus papas, quesos, gallinas, ovejas, tejidos de lanas, remedios, entre otras cosas para venderlos y así poder comprar productos de la costa para llevarlos a su tierra. Boró les salía a su encuentro y les decía que se veía en la obligación de pedir comida por que era esclavo fugado y nadie le daba trabajo. Él, gustoso recibía lo que le ofrecían y no les exigía otras cosas que no le ofrecían voluntariamente. Así también salía al encuentro de comerciantes que se dirigían a la sierra llevando ropas, alimentos y otros productos de la costa. Tal fue su fama, que los comerciantes al acercarse a la zona donde Boró les salía al encuentro, estos le preparaban “Una bolsa” para ofrecerle y poder pasar tranquilos.
Nos relata dos Oscar Míñope que gente muy antigua le conversaban de este negro Boró, que después de salir al encuentro de todos estos caminantes y “recibir” sus víveres y ropa, corría a esconderse en dirección de un cerro donde vivía oculto en unas cuevas. Por esta razón y por la fama que logró a este cerro se le bautizó con el nombre que hasta hoy conocemos como cerro “Boro”.

EL FANTASMA DEL GRAN PERRO GUARDIAN
El fantasma de un terrible perro guardián al cual no se le ha escuchado ladrar, pero con su sola presencia ha dejado paralizado a muchos se le ha visto rondando en las noches por la bagacera y la fundición así como también por El Combo cuidando las bombas de agua, los vigilantes motorizados los han visto y de temor han pedido que los manden en pareja. Este gran perro aterroriza a quienes lo ven por el gran brillo de sus ojos que como rayo de luz lanza a sus ocasionales víctimas que con intenciones de coger algunas cosas se les aparece encegueciéndolos de inmediato y cuando estos han recuperado la visión el gran mastín ha desaparecido pero dejando a las personas sin ánimo para seguir adelante. Don Pedro, guardián de turno fue encontrado botando espuma por la boca y nariz por los ronderos que para suerte de Pedro lo auxiliaron y después de dos horas pudo recobrar la conciencia, y contar el terrible encuentro con este gran perro fantasma, Pedro no más quiso regresar a este trabajo y sus jefes tuvieron que cambiarlo a otra área y desde esa fecha mandan a dos guardianes a cuidar por las noches. Este gran perro hasta el día de hoy tampoco puede descansar en paz porque hasta ahora ronda Pomalca cuidando la propiedad de su amo y cumpliendo el pacto hecho en vida por su amo; en los pocos instantes de este tenebroso encuentro han podido ver a este mastín el gran brillo de sus colmillos de oro fino, por lo que ha sido reconocido por los antiguos jubilados que vieron en vida a este animal acompañando siempre a don Augusto El gran perro mastín fiel mascota de don Augusto de la Piedra, dueño de la hacienda Pomalca y quien lo acompañó por la fábrica y el campo durante toda su existencia, hasta el día de hoy tampoco descansa en paz

LA DONCELLA DE LA COMPUERTA DEL CERRO BORO – VENTARRON
Era una noche de luna llena con el cielo bastante despejado cuando Pacherrez en compañía de su perro y montado en su burro retornaba a su casa en Ventarrón, al llegar a la compuerta próxima al pueblo su perro empezó a ladrar casi llorando y su burro repentinamente se detuvo y levantando las patas delanteras casi tumba a su dueño y empezó a dar fuertes resoplidos negándose a dar un paso mas hacia delante, Pacherrez bajó rápidamente y empezó a jalar a su burro así como animar a su perro a continuar, pero estos se negaban, entonces pensó que algo que estaba delante los asustaba y se adelantó unos pasos, y pudo ver a la orilla de la acequia una mujer sentada que se peinaba su larga cabellera, Pacherrez pensando en la gran cantidad de turistas extranjeros que están llegando, un poco molesto dijo para si: estos gringos cojudos se quedan hasta tarde por acá, su perro que se había pegado entre sus piernas empezó a aullar y la mujer sin decir nada se levantó y se encaminó hacia las alturas del cerro. Sorprendido el por el camino que siguió la mujer, adelantó a su burro e inmediatamente volvió la mirada hacia atrás par ver a la misteriosa mujer y esta vez, la mujer había desaparecido por completo, de pronto sintió un escalofrío y animando a su burro y su perro a seguir adelante alargó los pasos y empezó a vociferar lisuras tratando de darse valor para salir del gran susto que estaba pasando y sin mirar hacia atrás rápidamente prosiguió su camino. Esta mujer es una de las tantas almas de nuestros ancestros que bajan del cerro a mostrarse a ocasionales caminantes en las noches de luna llena.

EL SECRETO DE LA GRAN CHIMENEA
La actual chimenea de ladrillo que se levanta desde la fábrica ocultó por muchos años su gran secreto. Hoy gracias a don Asunción Santa Cruz Torres, descubrimos su gran misterio. Nos cuenta que su abuelo, trabajador de la fábrica un día después de su almuerzo tuvo la necesidad de “ir a ocuparse” y no habiendo un lugar mas cercano se fue al túnel de desfogue de la chimenea, el día anterior la fábrica no había trabajado pero el lugar aún se mantenía muy caliente, ingresó y al no tener con que limpiarse miró alrededor y cogió un papel que encontró más al fondo, lo miró rápidamente y pudo observar que tenía un mensaje escrito con sangre, quiso leerlo pero repentinamente apareció don Augusto de la Piedra y le ordenó que se lo entregara, obedeciendo la orden, él alcanzó el papel en las manos del patrón y se retiró rápidamente y en forma misteriosa, cuando el abuelo de don Asunción ya se había desocupado fue en busca de su patrón para disculparse por no haber salido al baño, pero no lo encontró y preguntó a los demás trabajadores y nadie lo había visto por esos lugares, muy discreto él no se lo dijo a nadie, solo se lo contó a su esposa y fue ella después de 50 años quien se lo contó a don Asunción y hoy el mismo colaborando con esta publicación nos relata esta gran leyenda que confirma el pacto hecho por los antiguos hacendados, un pacto grabado con letras de sangre y oculto en el fondo de la chimenea en donde el abrazador fuego nunca pudo convertir en cenizas un pequeño papel, pero de gran poder por que allí se encontraba grabado “El Gran Pacto”.

LOS CHAUCHICOS DEL CERRO BORO
Un día de invierno del año 1962 el señor Samamé, chofer de don Augusto fue requerido para trasladar a su patrón a las 7 de la noche hacia el cerro Boró, don Augusto muy misterioso aquella fría noche salió rápidamente de su casa y subió al auto sin decir una sola palabra hasta llegar a Boró, ordenó parar el auto, se bajó y le pidió al chofer que allí lo esperara. Samamé se acomodó bien, cerró sus ventanas y se dispuso a dar una pequeña siesta, el viento era tan fuerte que aún dentro del auto el escuchaba el silbido producido con la ramas de los algarrobos. Samamé rápidamente cayó en un profundo sueño y a las pocas horas fue interrumpido por un aterrador grito que lo puso muy nervioso, miró el reloj del auto y justo en ese preciso momento marcaba las 12 de la noche, preocupado por su patrón se dispuso a salir del auto, se tomó un buen trago de yonque y abrió la puerta; cuando el puso el primer pie en el suelo sorpresivamente aparecieron dos enormes perros negros que le impidieron continuar, así que muy nervioso retrocedió e ingresó al carro y se echó llave hasta que llegara su patrón, a los pocos minutos hizo su aparición don Augusto con la cabeza vendada con una pañoleta de color rojo, él le abrió la puerta pero el patrón la volvió a cerrar y le pidió que abra la puerta trasera, él así lo hizo y su patrón ingresó. Durante todo el trayecto de regreso, Samamé pudo escuchar que en el asiento posterior conversaban, pero el, muy discreto no volteó a verlos, Al día siguiente volvió a recibir otra orden, esta vez era pedir al ingeniero Miskuli que le confeccionara 7 cajas de latas que el mismo las llevó al día siguiente junto a su patrón al cerro para que los chauchicos la llenaran de oro. Ese había sido el trato de la noche anterior.

EL BRUJO QUE FUE LLEVADO EN CUERPO Y ALMA
Malaya fue uno de los tantos brujos maleros que vivió en Pomalca, este había hecho un pacto con el diablo para tener el poder que lo hizo muy reconocido en toda la región, en sus mesadas él se convertía en lechuza y alzaba vuelo alrededor de la huaca San Juan e iba hasta el cementerio a pedir ayuda a los muertos. Cada año tenía que entregar el alma de un recién nacido o de pocos meses de edad y tenía que ser de su familia ya sea nietos o sobrinos, por ello su familia y hasta vecinos cercanos, atemorizados se iban a vivir muy lejos con el propósito de no ser alcanzados por su maldición. Este hechicero era visitado por gente malvada haciendo que la gente se aloque, que se separen las parejas, que sufran accidentes y que se mueran. Dicen que el día de su muerte en pleno velorio y a media noche, mientras la compañía tomaba su yonque, masticaba su coca y jugaban casino, de repente ingresó un fuerte viento a la casa y apagó todas las velas, los candiles y las linternas quedando todo en tinieblas, inmediatamente se escuchó un fuerte aleteo que se acercó al cadáver y luego se retiró, los familiares asustados prendieron sus fósforos y se acercaron a prender las velas, luego se acercaron al cajón del muerto y después de mirar al interior rápidamente cerraron la tapa que había permanecido abierta y la aseguraron con un clavo, minutos antes un acompañante que estaba fuera de la casa del sepelio había notado una gran cantidad de lechuzas que se habían posado en el techo del velorio, así como en los árboles cercanos y después de haber prendido las luces, todos escucharon el canto de las lechuzas malagüeras que al unísono dieron un fuerte grito y se retiraron. Al día siguiente el cajón fue llevado en hombros de sus familiares y vecinos, luego del entierro todos los que habían cargado el muerto murmuraban en voz baja que el cajón no pesaba “nada” y solo les parecía que algo se movía dentro como una piedra.

LOS DUENDES
Mucho se oye hablar de los duendes en Pomalca y sus centros poblados hasta el día de hoy, esta es una de las leyendas del pasado y del presente; las pocas personas que los han visto nos aseguran que estos pequeños seres de apariencia de niños por su talla, pero de edad, muy viejos, son morenos, tienen el pelo largo, liso y una barba que les llega hasta las rodillas; estos pequeños fantasmas se llevan a los niños moros, o sea, los niños sin bautizo, por eso se acostumbra acá en Pomalca echar el agua del socorro a los recién nacidos para protegerlos de estos duendes hasta su bautizo; en opinión de algunos, estos duendes son juguetones y no son tan malos como los pintan, sin embargo otros afirman que son malos espíritus, andan vestidos de rojo y viven por los cuarteles de caña y se alimentan de la leche de las papayas verdes y de otras plantas que también dan leche, por eso muchas personas tienen miedo acercarse por la noche a estas plantas así como dejar a un bebé sólo, porque los duendes se lo llevan para convertirlo en un duende mas, si este no ha sido bautizado. Por las noches, cuando en casa apagan las luces y ya están dormidos, entran a la casa y despiertan a los bebés y niños pequeños moros y los llevan a jugar a la sala, muchas familias pomalqueñas han quedado aterrorizadas cuando despiertan y no encuentran a sus niños en cama y los encuentran ya solos jugando en la sala, estos escurridizos duendes no se dejan ver fácilmente por los adultos, por eso cuando hay bebés en casa no debe quedar ropa tendida en el corral o en el patio así como tampoco los juguetes, por que esto atrae a los duendes. Pero estos duendes también se enamoran y son el terror de las solteras pues ingresan por las noches a sus cuartos para enamorarlas y levantarles las sábanas para acariciarlas, dicen que el secreto para ahuyentarlos es untarse con excremento, olor al que no resisten a tal punto de no regresar jamás.

LA RITA
Nos cuenta don Oscar Míñope, que desde muy niño escuchó de sus mayores en Collud que allí vivía una famosa bruja llamada Rita, esta vivía con sus dos menores hijos y era de tanta fama que de todo lado llegaban gente para recibir sus servicios, en especial si estos eran para hacer daño. Por ese entonces, muchos pobladores siempre veían a una pata con sus dos patitos que bajaban de la huaca a bañarse a la acequia, pero que eran muy escurridizos y no podían cazarlos. Un día se pusieron de acuerdo para capturarlos y estando ya cercados, con gran sorpresa vieron que alzaron vuelo hacia la huaca y observaron que aterrizaron en el corral de la casa de la bruja Rita, pero lo que mas les impresionó fue que los pequeños patitos también levantaran vuelo, pues estos aún no tenían plumas, entonces se dieron cuenta que era la bruja Rita con sus dos menores hijos que estaban compactados y así se convertían en patos, por eso a la acequia donde siempre bajaban a bañarse le pusieron el nombre de la acequia “La Rita”.

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